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Como muestra de agradecimiento por su constante apoyo y por confiarme sus relatos, hoy comparto por primera vez un expediente extremadamente personal. Sin adornos ni exageraciones: la historia real de lo que presencié en 1996.
Una figura blanca que emitía su propia luz, moviéndose lento como bajo el agua y flotando sobre el asfalto sin tocar el suelo. ¿Fue una manifestación consciente o una simple impresión en el tiempo?